El arte que queremos

Javier Hontoria. Comisario independiente y crítico de arte.



El trabajo que aquí presenta Almudena Lobera tampoco es ajeno a esta dinámica. Un espectáculo para la vista, un proyecto realizado en la playa de Benicàssim, se detiene ante el eterno dilema de la realidad y el artificio, de lo real escenificado y de la posición que el espectador o receptor adopta ante ello. La artista sitúa un gran telón rojo en sentido paralelo a la línea de playa. Las convenciones que rodean el hecho de pasar tiempo en la playa obligan a mirar hacia el mar pero Lobera plantea un juego de miradas cruzadas que provocan una inversión inevitable de roles, tanto del receptor con el motivo como del objeto con el sujeto. La experiencia personal se filtra en la propia experiencia artística generando un escenario de marcada ambigüedad, en el que la propia deriva vital de los paseantes determina una suerte de temporalidad azarosa y errática, desigual y trabada. Las sillas de un público que no siempre es tal contrastan con el movimiento de la gente al otro lado del telón y el espectador ve cíclicamente transformada su posición de sujeto pasivo en la de alguien dinámico en quien se posan los ojos de otros.

Es el de Lobera un logrado intercambio de miradas, un certero desafío a la subjetividad. Entronca esta reflexión con uno de sus intereses primoridiales: trascender las convenciones de lo real, ahondar en lo que subyace en lo aparente. Sus series de dibujos apuntan en esa dirección, pues sugieren pautas a seguir que no siempre llevan a alguna parte y en el que el espectador, las más de las veces, ha de crear el camino que pretende recorrer.

[Fragmento extraído del texto publicado en el Catálogo Circuitos 2011]