Un espectáculo para la vista (A sight to behold), 2011
Instalación en espacio público / Installation in public space
Telón sobre andamio. 8 x 4 x 1,5 m / 30 sillas de playa
Curtain on scaffold. 8 x 4 x 1,5 m / 30 beach chairs


Un gran telón rojo de boca de escenario, instalado paralelo a la orilla del mar, separa y enmarca dos paisajes enfrentados y dos grupos distintos de miradas. A un lado y a otro, los habituales visitantes y paseantes de la playa se convierten, con su sola presencia en “actores" y "espectadores” ocasionales dependiendo de dónde estén situados. Sus roles se confunden e intercambian simultáneamente, es decir, los que a simple vista parecen “observadores” cara al mar se convierten en “observados” para los que pasean y viceversa, puesto que el telón es doble e idéntico por ambos lados.

El telón enmarca un trozo del paisaje en el que se puede ver el mar, la arena de la orilla y la actividad “real” y en directo que allí sucede. El telón convierte esa realidad en un espectáculo para el público que se sitúa en el “patio de butacas”.

¿Qué “patio de butacas”? En la playa, la gente sigue unos mismos rituales de acomodación, casi siempre presente está la silla o tumbona mirando al mar… Con ese mismo atrezzo se monta este patio de butacas, que no es más que una formalización organizada de manera reticular de la dispersión de “espectadores cara al mar” que se extienden por la playa.

¿Qué ven los espectadores? A través del telón ven un paisaje, con gente que pasea paralelamente a la orilla y en ambas direcciones. Este desfile es corriente en cualquier playa y estos cuerpos desfilantes se interponen con las miradas de los que están sentados viendo el mar, siendo a veces objeto de análisis, de comparaciones… o siendo simplemente vistos de manera involuntaria por el hecho de pasar por allí. Cuando en su paseo se encuentran con el telón, ven un patio de butacas. Los que siempre están allí contemplando, son ahora motivo de sorpresa para el paseante por su disposición a modo de público en un teatro. El paseante es más consciente de ser mirado y ese público es casi tan espectacular para él como lo pueda ser la visión del paisaje del mar, de modo que ese público es un conjunto de actores, (también enmarcado por un telón) para el paseante. Las miradas se encuentran, la mirada no está en un punto o en una dirección sino en un espacio.

La instalación acota, enmarca y convierte en “acontecimiento” una realidad cotidiana del verano en la costa, planteando una reflexión sobre nuestro ser y estar (Basta que otro me mire para que yo sea lo que soy), sobre los modos de mirar, sobre la interrelación de nuestros cuerpos en el espacio y de la exposición veraniega de éstos, no sólo al sol sino también a la vista de “los otros”.


A large red theater curtain, installed parallel to the shore, separates and frames two facing landscapes and two different sets of looks. At back and forth, the usual visitors and beachwalkers become, by their mere presence "actors" and "spectators" depending by chance on where they are located. Their roles are confused and exchanged simultaneously, it means that those who at first glance seem to be "observers" facing the sea, become "observed" for those who walk and viceversa, because the curtain is double and identical on both sides.

The curtain frames a piece of the landscape in which you can see the sea, the sandy shore and "real"activity that happens there. The curtain becomes that reality a spectacle for the audience which is in the "pit."

What kind of "stalls"? On the beach, all people follow a similar ritual of accommodation, usually the chair or chaise overlooking the sea... In the same way the stalls are mounted, which is nothing more than a formalization (organized in a regular net) of the dispersion of "spectators facing the sea" extending along the beach.

What are the viewers? Through the curtain, they see a landscape with people walking along the shore and in both directions. This parade is common on any beach and these body-paraders stand in the way of those who are sitting watching the sea, sometimes being analyzed, compared... or just being involuntarily watched. When they find the curtain during their walk, they see a crowd. Those who are always there watching, are now a surprise to the visitor because of their layout like public in a theater. The stroller is more conscious of being watched and that audience is almost as spectacular as it could be the vision of the landscape of the sea, so that the public is a set of actors (also framed by a curtain) for the walker. The gazes meet, the gaze is not in one point or in one direction but in a space.

The installation narrows and becomes part "event" an everyday reality in the summer on the coast, proposing a reflection on our act of being, on our ways of looking, on the interconnectedness of our bodies in space and their summer exhibition, not only under the sun but also under the view of "others."


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* Esta obra ha formado parte de FIBArt'11, Festival Internacional de Benicàssim (11-17 julio 2011)