Mostrar el límite

Fernando Castro Flórez. Crítico de arte, curador y profesor (UAM).



No me miras desde donde yo te veo, de la misma forma que hay una disimetría (encarnada por Acteón cazado sin culpa) entre la imposición epifánica y la posibilidad de narrar lo excesivo. Almudena Lobera dibujó actos reflejos, momentos de déjà vu, alegorías de la petrificación medusea hasta realizar un magnífico proyecto en Brasil donde sus imágenes quedaron tatuadas en la piel de otros.

Ahora, en esta excelente exposición intensifica su indagación sobre lo que vemos y lo que nos mira. Traza con hilos sutiles marcos geométricos, reconsidera el «parergon» pero, sobre todo, propone una «cartografía» de ese «lugar entre» que es tan perceptivo como hermenéutico. De la foto digital a las redes cibernéticas, Lobera señala que la lejanía surge por cerca que se pueda estar. La precisión dibujística no conduce tanto al manierismo cuanto a la revelación de lo infraleve, en una peripecia hacia lo que podría liberarnos del «procedimiento silencio» que no es otra cosa que el empantanamiento de la aldea global. En 1974, Lacan advirtió que es muy importante para un sujeto no ser siempre visto: «Que el Otro no pueda verlo todo». En la era del no limits, donde la obscenidad y la vigilancia planetaria impone la pragmática de un ojo que perfora, el arte tendría que preocuparse no hacer que todo sea visible. Lobera, artista de una lucidez y una intensidad inusual, conquista y regala un espacio que da que pensar al mostrar lo que delimita.

ABC Cultural. Sábado, 24 de marzo de 2012, p. 26